¿Has pensado alguna vez qué sacarías de tu casa si solo tuvieras 15 minutos antes de que ésta desapareciera para siempre? Si la pregunta te parece compleja, la respuesta lo es aún más porque hacerlo implica análisis, organización y tiempo.

A lo largo de nuestra vida acumulamos muchas cosas, algunas no tienen ningún valor, otras nos resultan útiles y hay unas pocas que son especiales, quizás sean herencias familiares, recuerdos de viajes, regalos o fotos. 

En los últimos meses muchas ciudades en todo el mundo han sido afectadas por los fenómenos meteorológicos. En España además de inundaciones, en la isla de La Palma se ha registrado la erupción del volcán Cumbre Vieja.  

Cuando estas cosas suceden, te das cuenta de que no importa si tu casa es grande o pequeña, si tienes cosas caras o baratas porque a la larga lo más importante es salvar tu vida y la de los tuyos. 

Con lo vivido en La Palma y cuando las autoridades lo permitían, los palmeros volvían a sus casas y entraban a la velocidad del rayo. Tenían como máximo 15 minutos para sacar sus pertenencias. Pero… y si se olvida algo. Resulta estresante pensar que sí lo que cargaste es de verdad lo importante y llevas todo lo que habías previsto. Cuando entrevistaban a los evacuados la respuesta común eran frases como esta: «sacamos nuestros recuerdos porque lo material de nada sirve».

Los terremotos o las inundaciones no te dan esos 15 minutos. En septiembre hubo una Dana que afectó a varios pueblos en Cataluña. El agua se llevó por delante todo lo que encontró a su pasó en cuestión de segundos. Cuando todo pasó veías a la gente limpiando el barro y achicando agua, pero también rescatando sus fotos. 

Las tres imágenes que ves abajo las tomé durante la emisión de las noticias de televisión. Era conmovedor ver a esta chica intentando salvar las pocas fotos que les quedaban de ella y su abuela. La historia personal y familiar quedó en esas pocas fotos mojadas y secadas al sol para intentar salvarlas.

Esos 15 minutos se van en un pispás y pretender llevarse el máximo de cosas es una tarea imposible y si no tienes cabeza fría para actuar rápido y con precisión, puedes divagar y sacar lo que no era necesario.

Las fotos son esos pequeños tesoros que intentamos rescatar ante una catástrofe porque en ellas están nuestros recuerdos e historia personal y familiar. 

Si me tocara vivir algo así, rescataría en primer lugar mis fotos y álbumes de scrapbooking, que están en estanterías apilados uno al lado del otro, por tanto no me demoraría mucho tiempo en sacarlos y llevarlos conmigo. Luego me llevaría otras cosas importantes. 

En un post anterior te mencionaba que el scrapbooking es la única manualidad que cuenta nuestra historia personal. Por tanto, prestos en la emergencia ¡fotos y álbumes al rescate!

Y dónde quedan los documentos

Hay algo que me ha llamado la atención en las entrevistas que les hacen a los afectados y es que los documentos importantes los guardan en casa y solo los tienen en papel. ¡No están digitalizados! En esos casos debes dar mil vueltas por engorrosos trámites y mucha burocracia para recuperarlos uno a uno.  

Hoy todo se puede tener digitalizado y almacenado en una nube gratuita o de pago ya sea con Google, Amazon, Apple, Microsoft OneDrive o Dropbox. No hay excusa para no hacerlo.

Hay países donde es obligatorio tener un kit de supervivencia ante una catástrofe. Este kit incluye entre otras cosas, tus documentos personales, registros de propiedad, constancias académicas y títulos universitarios, seguros, planes de pensiones, testamentos, tarjetas de crédito, datos bancarios, datos de tus mascotas y todos aquello que consideres importante y que valga la pena tener almacenados en la nube, como una copia de seguridad.  En España esto no es obligatorio pero muy recomendable. 

Ya han pasado un par de meses desde que las lluvias torrenciales inundaran pueblos enteros y que el volcán aún en noviembre, siga con sus erupciones de ceniza y lava. Desde la distancia he reflexionado sobre ello porque todos podemos ser víctimas de tragedias similares. Cuando me trasladé de casa a la ciudad donde vivo ahora, pasé por una situación similar. Una Dana inundó gran parte la ciudad. Un día amanecimos rodeados por agua. Faltó poco para ser parte de los damnificados pero no fue así. Teníamos pocos meses viviendo aquí y pasamos mucha angustia porque además estábamos solos y no conocíamos a nadie. 

Cuando pasó todo, nos quedó ese sentimiento de vulnerabilidad y fragilidad y decidimos adoptar medidas preventivas como la de la digitalización de los documentos y conversamos sobre lo que nos llevaríamos en caso de disponer de tiempo para sacar lo más importante. 

El secreto está en comenzar. Es cuestión de voluntad y de querer hacer las cosas por nosotros mismos y nuestras familias. Ordenar tus papeles, digitalizar lo importante y clasificar por carpetas ya sea por temas o por cada miembro de tu familia, es un proceso que requiere tiempo, pero es un tiempo bien invertido. Si aún no lo has hecho, ponte a ello. Todos somos vulnerables a vivir desastres naturales y prevenir es la mejor acción para que la tragedia no nos pille desprevenidos.  

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